Hoy la mañana se reveló grisácea, lluviosa y fría.
Salí a la calle con la mente dispersa para hacer un poco de todo, mucho de nada, vamos, que no hice lo que tenía pensado, y volví con nuevos cometidos en mente a casa.
Siempre que deambulo por ahí sin compañía, suelo llevar a mi socio, ipod, y pongo BSO a cada momento. Me gusta, me divierte, me relaja y me ayuda a concentrarme.
Al cerrar el portal observé al dueño del pequeño bar de la esquina, ocupado, como siempre, en mantener a sus clientes contentos y mantener la estancia inmaculada. Siempre con la sonrisa puesta. Curioso.
Llovía. Me encanta ver llover cuando estoy en casa, pero no me gusta tanto tener que caminar bajo el agua por imposición.
Las caras en la calle eran largas, frías y grisáceas como el día. Apáticas. Serias. Todas ellas fácilmente prescindibles.
Al volver, con ganas ya, hacia casa, crucé el ultimo callejón, bastante ensimismada, y casi tropiezo con el señor que, con su cara larga, fría y gris, apartaba con un ademán malhumorado, sin llegar a tocar, a una pequeña señora, sucia, desdentada, morena, con el pelo muy corto, muy negro.
Mi primera impresión casi ni la recuerdo, al momento de verlos ya estaba a su lado, él huyendo y ella dirigiéndose a mí.
Lo que sí me quedó grabado fue mi primer pensamiento.
“Ipod..., no oigo..., así que si quiere pedirme dinero, puedo hacer que no la escucho.”
Y acto seguido, me sentí mal, hipócrita, farsante, ¿Cómo puedo pensar eso?
Ya no tuve ocasión de reflexionar ni sentir nada más, porque nuestra pequeña y ajada desconocida, tendió su mano hacia mi brazo con la intención de pararme. Llevaba un chaquetón de pluma azul eléctrico, un jersey de cuello vuelto a juego con el pelo, un viejo pantalón gris y unas zapatillas sobadas y medio rotas. Sus ojos se clavaron en los míos, llenos de duda, esperando una respuesta.
(Me paro. Saco el auricular derecho y la miro a su vez, esperando… no se que espero, la verdad).
Su voz ronca, me despertó de repente, me preguntaba la dirección de una plaza que estaba a 100 metros. Le explique cómo llegar.
(Y en mi fuero interno, seguía esperando que me pidiese dinero, o comida, o algo...)
Volvió a cerciorarse que la dirección que yo le daba, correspondía al lugar que ella buscaba. Asentí. Y entonces, sonrió, y me preguntó si, efectivamente, en esa plaza había un cajero de una sucursal determinada.
Me sorprendió, no porque me costase imaginarla con una tarjeta de crédito, sino porque estaba sonriendo, cada vez más. De nuevo corroboré sus palabras.
Entonces… Empezó a reírse, con ese sonido característico y sibilante de las bocas desdentadas, y me dijo,
“Es que he quedado, con mi amiga, la que vive allí. ¡Adioos, muchas gracias chica!”
Se dió la vuelta, y se fue, bamboleándose sobre la punta de los pies, con ese andar característico de los que viven en la calle, con las manos en los bolsillos para no tener tanto frío, y con la sonrisa preparada para su amiga, que la esperaba en su casa. Un cajero.
Y yo me quedé parada, mientras escuchaba este tema que os traigo hoy, no me imagino otro más apropiado, lo dice todo.
Es la banda sonora de mi lección vital diaria, la banda sonora de la vieja de la boca mellada, que sonaba en mi oído izquierdo, mientras en el derecho resonaba una risa ronca de lejos.
Hay días que pasan por la vida de uno sin dejar huella. Otros serán inolvidables, los recordaremos siempre. No por buenos o por malos. Simplemente quedan grabados.
No los esperas, suceden.
Tornado.
Fenómeno atmosférico de corta duración, que puede aparecer de forma repentina, sin previo aviso, se produce a raíz de una rotación de aire de gran intensidad, poniendo en contacto el cielo con la tierra.
A veces somos como el aire, invisibles pero notables.
Otras veces como el agua, imparables en nuestros ciclos vitales, podemos encontrarnos en diferentes estados, pasar de uno a otro, una y otra vez. (Rotación).
A veces nos refugiamos en nosotros mismos, en nuestra burbuja (tierra), donde no pueden hacernos daño.
Otras veces resurgimos. Y entonces emergemos, como un tornado.
Su voz característica expresa con tanta delicadeza al principio, con elegancia supina, con una fuerza que se incrementa y se acorta, en vaivén, cómo la tristeza, la penumbra del dolor, se transforman en ganas de vivir, de ganar.
Las lágrimas se tornan en una media sonrisa a lo largo del recorrido.
El arco y la guitarra se transforman en energía, provocan que surja de nuestro interior un nuevo sentimiento de curiosidad que nos impulsa a querer ver cómo será el día de mañana, con ganas, con ímpetu.
Cuando estoy nerviosa, o triste, o llega uno de esos días en que me levanto para rehacer mi vida, o estoy pletórica y llena de energía, en fin… podría describir unas cuantas situaciones más en las que, sí o sí, mi objetivo es “ser ordenada”.
1ª FASE: ORDEN.
Un atuendo cómodo, música de fondo, y vamos allá.
Previamente, por supuesto, ya he elegido a mi siguiente víctima:
Las estanterías.
Los libros que estaban ordenados por temas, (antes por editoriales, en otro momento por autores), ahora van en orden de lectura, en estos estantes, los que he dejado a medias y todos los que esperan a que los abras por primera vez.
Bah! Libro arriba, libro abajo, unos 500… Mooola el orden...
En la parte de arriba, sí, allí donde no se leen demasiado bien los títulos, estarán todos ellos de los que, aunque cueste aceptarlo, reniegas, (chic lit y similares…), que ya has leído, reconócelo, una media de 3 veces.
En la parte de abajo, los grandes, por comodidad y porque en el fondo, son tus preferidos y te gusta releerlos de vez en cuando. Ahhhh….¡¡Estas fantásticas ediciones baratas de Taschen!! (Y lo bien que quedan? ¿Ein, ein?)
Tarareo, limpio de paso, y me voy sintiendo realizada. ¡Qué bien lo hice! De donde salía un libro, entraba al momento otro.
No he vuelto a tirarlos todos por el suelo, para acabar 5 horas más tarde leyendo uno de ellos, con el resto alrededor. No, no, no… ¡uno por uno!
2 horas más tarde, ¡sorpresa! He ordenado la librería. ¡¡¡Maravilloso, maravilloso!!!
Muy bien, ahora toca parar, ¡stop! ¡no sigas que nos conocemos!
Escudriño alrededor, peligro… Suenan sirenas en mi interior, pero las ignoro, (siempre me pregunto por qué no me hago caso más a menudo… el sexto sentido existe, pero si no lo escuchas… ¿para qué se molesta en avisar?).
Ya suenan 3 alarmas diferentes. Ok, yo a lo mío. Subo el volumen de la música. He encontrado la siguiente zona catastrófica. Cajones y armarios. Seguimos en la sala.
Cuando diseñé las estanterías, un buen amigo mío me dijo:
“no pongas cajones ni puertas o empezaras a acumular de todo dentro"
"Pero…. ¿Qué dices? ¡Si yo voy a ser ordenada! (Indignación absoluta)"
Como decía… siguientes damnificados: cajones y armarios.
Esto… ¿qué coño hay aquí dentro? Cierro el cajón y vuelvo a abrirlo, como si de repente todo fuese un espejismo y por arte de magia, apareciese un cajón vacío. ¡Oh no! ¡Terror!
Facturas, tiques de compra, tarjetas de visita, tarjetas de propaganda, tarjetas plásticas, unas tijeras, enchufes, ¿?¿?, caramelos, pilas, tarjetas de memoria, bolígrafo, bolígrafo.
Abro el siguiente: una pipa, un masajeador, velas, una agenda, (ah… mira dónde estaba! Por eso el año pasado no di pie con bola, no apunte nada en mi agenda!), celo, ibuprofeno, tiritas, muestras de cremas hidratantes, mecheros, ¿pero este cajón de que era?
Otro: un libro, grapadora, papel de fumar, cargador de móvil, cámara de fotos, sin cargador, (dónde demonios guardé el cargador cuando lo encontré la última vez…?), manual de la wii, (hombreeee....), el mando de la tele, un DVD de Pilates… pañitos de limpiar las gafas, un monedero, (vacío, claro...), hidratante labial, una varita mágica.
Another one: buff… es mejor que no lo diga….
Y no abrí los armarios…
2ª FASE: IRA.
¡Más volumen, más volumen, que no se me oiga bufar!
Cojo cajas, y lo más importante. BOLSAS DE BASURA.
Tengo por costumbre ponerle nombres a las cosas, a cualquier cosa, y en este caso tenemos….
El cajón de las facturas y papeleos varios.
El cajón de fotografía.
El cajón de los enchufes , pilas y demás..
El cajón de sastre! Sin más descripción…
Debajo tengo los armarios:
El armario cálicoelectrónico: ipod, shuffle, grabadora, mini cadena, (no funciona, pero ahí dentro no molesta), altavoces, altavoces, caja, cargadores, baterías, más cargadores… no sé muy bien de qué, pero están ahí, y si están ahí, es por algo!
El armario de los juegos, monopoly, las fichas de póker, mus, el tangram, barajas.
El armario de la plancha, passso de ver lo que hay dentro, no pienso abrirlo.
El armario de las fotos, cajas, álbumes, mmmm…. Parece ordenado y no se cae nada. No lo toco.
El….
Que ya vemos por dónde va la cosa, ¿no?
3ª FASE: EJECUCIÓN.
Y que cada uno escoja el significado de la fase….
Todavía es temprano y no voy a dejar la tarea a medias, no?
Soy ordenada.
Soy meticulosa.
Yes, I can!!!
Así que… en 5 minutos aproximadamente estamos ante una batalla campal, todo está esparcido a lo laaargo y ancho del salón, el sofá desaparecido, las mesas no las vemos, el suelo…Mmmmm… bueno, que más da! Está tapado y no se mancha…
El espíritu del orden se diluyeeee….. Comienza a asomar la histeeeeriaaaa… y de nuevo nos vemos defendiendonooos….
Pero vamos a ver… si siempre que ordeno, nunca encuentro nada!!!
Que no, que noooo…. que el orden no es para mí…
"El cajón de los enchufes, el cajón de los enchufes…"
¡Pero si ayer estuviste ordenando los cables de la tele y no enchufaste ni el DVD, ni la Wii porque no encontrabas un ladrón!
Si todavía no llamaste a los técnicos de la lavadora porque no encontraste la garantía!!!
¿Y qué cojones pinta aquí el tippex? ¿ Por qué no está en su sitio? Ah, no, perdón, que está bien, que ahora no es tippex, es el arregla desconchados de la estantería, por si se estropea el lacado… y está donde tiene que estar, en el cajón de los enchufes, que ahora mismo acaba de ascender a “enchufes y herramientas varias”.
Ay madre… ¿¿¿¿pero... para quién era este regalo????
A saber…. Bueno, pues ahora es para mí. Sí, lo tengo repetido, si se lo compre a alguien es porque me gustaba. Ya, ya… pero, ¿Qué quieres que haga? ¿Ves tú el tique para devolverlo? Ah, espera.. Un tique regalo… vaya… del 2009… bueno, me lo quedo, me gusta y lo tengo de recambio.
¿Está claro no? El que no se consuela es, porque no quiere.
4º FASE: Finish, finiquitado, game over.
CAJONES:
Dos ordenados, uno vacío, oh... yeah!!! Cajón de sastre, help me!!
A por él!!!
ARMARIOS:
Mas o menos ordenados, pero….
Gjldsjkfñsfkjg...... ¡¿Qué hago con todo eso que está tirado por ahí?!
Me siento a fumar, time-out, kit-kat, tiempo muerto!
Miro alrededor, examino la estancia, analizo el espacio, estudio la estrategia. ¡¡Claro!! ¿¿¿Cómo no se me había ocurrido antes???? Es que a veces… chica... pareces tonta!!
18 pequeños estantes me miran con ojitos apenados….
Las gafas de sol, adorno.
La caja de costura, (¿qué tengo dentro señor? Ah, botones, todos los botones de reserva que trae la ropa…. Sin comentarios please…). Por dónde iba? Ah sí, renovando la decoración de la habitación.
Revistas Rolling Stone y A&D, decoración también.
Cámaras de fotos, la smena, la fisheye, diana, shampler… Decoration....
Caja de no sé qué… llena de bombones de licor, bueno, ahora ya no. Están en una de las 4 bolsas de basura, pero ahora.. Atestada de velas. Uso, disfrute y decoración de nuevo. Conseguido!
Florero. Bolsa de pompones de colores. 1+1=2. No sé qué es, pero 2 en uno, decoración de nuevo.
Los vasos de té moro…. Decoración. Dónde estaban los bombones? Bueno, da igual, caramelos. Tiro la bolsa de los caramelos que ahora están en los vasos moros, o de té, bueno da igual. Decoración.
Los cuernos de AC/DC. Mmmmm, where, where…. Ah sí, en la lámpara de pie. Si hombre… así mola más. Da igual que se caiiigaaan…. Ahora es su sitio.
Mazinguer Z…. ahora eres un sujeta libros, (no cabe, no cabe, estás viendo que no cabe….). Buenooooo…. Con éstas a mí??? Libros en horizontal sobre otros en vertical, y sujeta libros al canto!
Venga, venga, que estoy que lo regalo todooo señores… calentita se pone la cosa…
Las pilas nuevas. Esto no tenía un cajón? Bueno da igual, en la cesta de los mandos, que seguro que ahí las encuentro.
Las tiritas? A la caja de las tiritas, que no tengo, pero me la acabo de inventar, porque aquí está la cajita monísima del regalo ese que me acabo de hacer. Y la caja… adorna no? ahí se queda.
Boinas, sombreros, gorros…. Uh, uh, uhhuuuuuhh! Al árbol de navidad, que no es dicho árbol, sino uno de mis inventos, pero…. Lo voy a quitar? Pfff… para qué? Si ahora es mi percha de sombreros!!
Aquí alguien que momentáneamente, ha cambiado el bombín por un sombrero de paja, simplemente porque le ayuda a imaginarse que está escribiendo una gran crónica en una tumbona, bajo el sol, acompañando la mañana con un pequeño refrigerio (el cuál no merece la pena describir, puesto que no por mucho pensar en él, vamos a lograr que se materialice).
Tras lograr no comprar ni un solo periódico, y no acceder a ninguna edición digital, he llegado a la conclusión de que no leer la prensa, será por tanto, una más de las manías, que a lo largo de los años se ceñirán a mi persona, y que por lo visto, se quedarán conmigo para recordarme que nadie es perfecto, algo que, por supuesto, ¡no imagináis cuánto agradezco...!
Me salvará de la quema de los gafapastas, (aunque sea una neoinculta voluntaria), mi bibliomanía, que me llevará, indudablemente, a algún sitio.
No podré opinar sobre el cambio climático, sentencias del Supremo, los precios de la vivienda, política o un largo etcétera. Y será mejor que no abra el pico para opinar sobre la economía actual, pero seré imbatible en una tertulia sobre el Crack del 29.
¡¡¡¡Sí a los libros!!!!! ¡¡¡¡No a las gacetillas diarias!!!!!
Por supuesto, no sufro de ningún trastorno, no me siento mal si no hago muchas de las cosas que a continuación se refieren, así que no soy una maniática, sólo tengo pequeñas excentricidades que me dejan vivir en paz, siendo bastante más probable, si llegase el hipotético caso en que compartiese mi espacio vital con alguien, que éste sí se sintiese molesto, (a mí claramente, me la pela).
Nunca acabo ningún bote de nada, siempre dejo algo al final.
No acabo los rollos de papel higiénico.
Puedo perder las llaves de casa 25 veces al día dentro del mismo bolso, con lo cual, las busco compulsivamente ese mismo número de veces.
Me siento siempre en el mismo lado del sofá, (todo el mundo dice que es `su sitio´, a mi esto sí me parece una manía, pura y dura).
El tubo del dentífrico lo aplasto, quiero que la pasta esté en el final.
Me gusta lavarme los dientes dentro de la ducha. Cuando me baño, no me gusta mojarme el pelo y si me ducho, no me gusta que haya agua en el fondo de la bañera.
Tengo un sinfín de tazas favoritas para tomar el café.
Me gusta desear comprarme cosas, que no puedo, en efecto, pero adoro pensar en su adquisición.
No tengo ningún color preferido, sin embargo, hay muchos que no me gustan.
Me gusta combinar los bocados de comida, el verde con el rojo, blanco y amarillo, y no tendré que preocuparme jamás de las posibles combinaciones con violeta.
No doblo los libros, no marco las páginas.... pero los uso a modo de atril.
En fin... podría seguir durante un buen rato.
También es cierto, que hay algunos famosos que tienen manías, extravagancias, antojos o caprichos, que yo nunca sufriré...
Woody Allen, duerme con los zapatos puestos, (¿no le resultará incómodo?),
Raimundo Amador se pone de los nervios al ver las fundas de las guitarras abiertas, bueno, a mi esta no me toca ni de refilón, ni bandurria, ni guitarras, ni gaitas… (Ah! Perdón, siiií… ¡tengo una guitarra!, tendré que buscarla, no recuerdo dónde la dejé la última vez que la usé).
Jennifer López quemó el vestido de novia que nunca se puso para ahuyentar el mal fario. Pudo haberse quedado quietecita, porque... ¡La bordó señores, la bordó!!(De ésta podemos reírnos, yo como no queme el vestido de boda de la Barbie Malibú…)
Andy MacDowell, cocina desnuda. Que me perdonen si la llamo gilipollas. Primero, hacer bocadillos no es cocinar, y si no... Que me explique la tipa esta cómo hace unos huevos fritos con patatas y chistorra en pelota picada...
Sin embargo, hay dos manías de famosos, que si compartiría:
Bruce Springsteen exige que haya una bombona de oxígeno para reanimarse después de un concierto, o entre canción y canción, y Errol Flynn pidió ser enterrado junto con 6 botellas de ginebra…por si acaso…
Y tú…? ¿Maniático? ¿Cuerdo? ¿Extravagante? ¿Sensato?
¿Cuando la verdad, se torna en demasiada verdad? ¿Cuándo es suficiente, pero no demasiada? ¿Cuándo no decir toda la verdad es mentir? ¿Cuál es el límite?
¿Una verdad a medias puede ser aceptable?
¿O es una mentira?
¿Queremos escuchar toda la verdad?
¿O deseamos una mentira verdadera?
¿Es seguro ampararse en la verdad? ¿Conducir nuestra existencia guiándonos por ella?
Lo que creemos que es verdad, puede ser falso, una mentira.
¿Cómo podemos confiar en la verdad?
¿Quién nos asegura que es fiel a sí misma? ¿Qué no es una mentira?
¿Es la realidad la verdad? ¿Es la verdad la realidad?
¿Podemos afirmar que realmente sabemos lo verdadero? ¿Qué no es un engaño?
¿Qué estamos haciendo? ¿Negar que existe la verdad y que todo es mentira? ¿O bien que sólo a veces se dice la verdad?
Estoy en un callejón sin salida. Si la verdad no existe, porque siempre hay una pequeña posibilidad de que algo sea mentira, ¿cómo entonces puede saberse que, efectivamente, es verdad?
Que hay que comer 5 veces al día. Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un pobre.
Que hay que reírse diariamente, porque la risa elimina el estrés, alivia la depresión, rejuvenece y previene el infarto.
Que hay que leer y aprender algo nuevo cada jornada que pasa, porque no estamos aquí para ser felices, sino más sabios.
Que hay que perdonar a los que nos ofenden.
Que hay que poner en práctica todo lo que se dice, o sólo obtendremos frustración.
Que no se puede coger lo que no nos pertenece.
El límite que separa ser bueno o tonto es sutil. La frontera entre egoísta y gilipollas es confusa. El egoísmo altruista es bueno porque su interés no se limita a sí mismo, mientras que un gilipollas no ve más allá de la punta de sus pies.
Dicen que la edad es sinónimo de sabiduría. Ahora entiendo que cuando las madres y las abuelas te enseñan a limpiar, no sólo te aleccionan sobre el manejo de una mopa. Te instruyen sobre una lección mucho más importante.
Para llevar a cabo ese largo camino que es nuestra vida, el equipaje debe de ser ligero. Lo importante, no es lo que metes en la maleta, sino lo que no quieres llevar en ella.
¿Con qué viajas tú? ¿Baúles,maletas, o simplemente equipaje de mano?
A veces las cosas no salen como queremos. Si. Es cierto. Pero no significa que tengamos que dejar de luchar por lograr nuestros deseos, por llegar hasta donde soñamos. Una pareja, un trabajo, una familia, un hogar, un hobbie… todo aquello que deseamos a lo largo de nuestra vida.
La meta final, la que tenemos todos, reconozcámoslo o no, es la felicidad. Todos queremos ser felices. Para algunos se mimetizará en dinero… amor… salud…. cualquier “típico tópico” puede ser aplicable como símbolo de esa felicidad.
Sin embargo, la mayor parte de las veces, la lucha por la consecución de esos objetivos, es precisamente, la que no nos deja ver con claridad. No vemos el camino, nos perdemos continuamente, y lo que suponía una recta bajo el sol, se distorsiona en espejismos, hipérboles y parábolas.
¿Por qué no nos damos cuenta de que no se trata de buscar la felicidad al final del camino? ¿Es esa realmente nuestra esencia?
Si no dejas que te cojan el teléfono móvil, no significa que quieras salvaguardar tu intimidad, creo que lo que sucede, es que estás ocultando alguna verdad.
No quieres que algo que está en esa nueva caja tonta te delate.
Supongo que será una nueva idea de bombero... Esto ocurre a menudo, tengo bastante imaginación por lo que veo.
Hasta ahora, no me incitó el móvil de nadie a husmear sus partes pudentas, léase a continuación, no parejas, no cotilleos, no amigos infieles... Así que no tengo demasiado claro el porqué de esta increíble disertación filosófica para mentes pez.
Quizás sucede porque he estado de vacaciones, no pensé demasiado, dedicando práctimente todo el tiempo a observar sin demasiada curiosidad.
Veo que fui mucho más curiosa de lo que pensaba...