Se dice por ahí….:
Que hay que levantarse temprano.
Que el deporte es bueno.
Que hay que descansar 8 horas.
Que hay que comer 5 veces al día. Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un pobre.
Que hay que reírse diariamente, porque la risa elimina el estrés, alivia la depresión, rejuvenece y previene el infarto.
Que hay que leer y aprender algo nuevo cada jornada que pasa, porque no estamos aquí para ser felices, sino más sabios.
Que hay que perdonar a los que nos ofenden.
Que hay que poner en práctica todo lo que se dice, o sólo obtendremos frustración.
Que no se puede coger lo que no nos pertenece.
El límite que separa ser bueno o tonto es sutil. La frontera entre egoísta y gilipollas es confusa. El egoísmo altruista es bueno porque su interés no se limita a sí mismo, mientras que un gilipollas no ve más allá de la punta de sus pies.
Dicen que la edad es sinónimo de sabiduría. Ahora entiendo que cuando las madres y las abuelas te enseñan a limpiar, no sólo te aleccionan sobre el manejo de una mopa. Te instruyen sobre una lección mucho más importante.
Para llevar a cabo ese largo camino que es nuestra vida, el equipaje debe de ser ligero. Lo importante, no es lo que metes en la maleta, sino lo que no quieres llevar en ella.
¿Con qué viajas tú? ¿Baúles, maletas, o simplemente equipaje de mano?