A veces las cosas no salen como queremos. Si. Es cierto. Pero no significa que tengamos que dejar de luchar por lograr nuestros deseos, por llegar hasta donde soñamos. Una pareja, un trabajo, una familia, un hogar, un hobbie… todo aquello que deseamos a lo largo de nuestra vida.
La meta final, la que tenemos todos, reconozcámoslo o no, es la felicidad. Todos queremos ser felices. Para algunos se mimetizará en dinero… amor… salud…. cualquier “típico tópico” puede ser aplicable como símbolo de esa felicidad.
Sin embargo, la mayor parte de las veces, la lucha por la consecución de esos objetivos, es precisamente, la que no nos deja ver con claridad. No vemos el camino, nos perdemos continuamente, y lo que suponía una recta bajo el sol, se distorsiona en espejismos, hipérboles y parábolas.
¿Por qué no nos damos cuenta de que no se trata de buscar la felicidad al final del camino? ¿Es esa realmente nuestra esencia?
¿No se trata de ser felices caminando?